martes, 12 de junio de 2012

Mito Sobre El Dinero #10: ¡Lo Barato Es Bueno!


Desde pequeños escuchamos a nuestros padres cuando comentan cosas respecto a lo que ellos consideran caro y barato. Muchas veces los hemos escuchado despotricar de los ricos, y sobre cómo gastan su dinero en cosas caras, mientras que ellos se sienten mejor al comprar cosas baratas y que cumplen la misma función… o parte.
Tanta programación mental que nos han inducido nuestros padres, amigos y familiares tiene que haber surtido efecto en nuestros cerebros de alguna manera, y lo peor de todo, es que ellos nos programan, porque a ellos los programaron para programarnos, todo en un ciclo vicioso en donde nadie sabe ni por qué lo hace.

Lo cierto es que la sociedad nos condiciona a buscar lo más barato sin reparar calidad ni funcionalidad. La guerra de precios entre empresas competidoras, en muchas ocasiones conlleva a que estas no busquen diferenciarse brindando valor agregado y calidad al usuario, sino disminuir sus precios a como de lugar, pasando a veces por encima de los beneficios que se supone como consumidores debemos recibir.
Y claro, los principales causantes de este problema somos nosotros mismos, quienes en vez de enfocarnos en generar abundancia y riqueza para poder pagar todo lo que queramos, nos enfocamos en culpar a los vendedores por no bajar sus precios.
Si realmente quieres ser rico, debes dejar de pensar que lo barato es bueno. Lo económico es bueno, lo barato no. Y ciertamente, las mejores cosas cuestan; independientemente de la naturaleza de dichas cosas, y del tipo de costo a pagar (en esfuerzo y dedicación, por ejemplo).

Solución

Empieza a crear abundancia  y a adquirir cosas que valgan la pena, lo barato sale caro. Deja de recatear y de pedir rebajas por todo. Considera que si buscas que te bajen el precio en todo, subconscientemente te estarás programando para bajar tu propio valor conforme a tus ideas.
Disfruta de la calidad y el valor que pueden brindarte las cosas costosas, aprende a valorar lo bueno de la vida y comprométete con aprovecharlas creando la riqueza que te permita hacer que éstas formen parte de tu vida.
Deja de quejarte por los precios altos de las cosas, ocúpate de tu propia situación, porque si ves que algo tiene un precio alto, no es que sea caro, sino que tú no tienes para pagarlo. Genera riquezas y deja de culpar los precios de las cosas, que nada tienen que ver con tus habilidades para crear bienestar y calidad de vida.


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